jueves, 26 de marzo de 2015

grupo de esquizoanalisis

grupo de esquizoanalisis




CUERPO FRAGIL. VULNERABLE. SIN CORTEZA

 el cuerpo es sacudido al afuera de sí mismo. Cada una de sus zonas, gozando por sí misma, emite hacia afuera el mismo brillo. Eso se llama un alma. Pero las más de las veces eso queda apresado en el espasmo, en el sollozo o en el suspiro. Lo finito y lo infinito se cruzaron, se intercambiaron un instante. Cada uno de los sexos puede ocupar la posición de lo finito o de lo infinito

58 Indicios sobre el Cuerpo. Extensión del alma. Ed La cebra acceder


martes, 10 de marzo de 2015

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  Centro de Estudios e Investigación de Esquizoanalisis  Medicina y Arte
FORMACION, PRODUCCION Y PRACTICAS ESQUIZOANALITICAS
 
directora- asesora filosófica 
Stella Angel Villegas  
 
   

PERFORMANCE DELEUZE

¿De qué forma trabajar el pensamiento de Deleuze  para no hablar de autor y practicar el deseo?
Experimentar la escritura y la performance como un modo de pensamiento medicinal posibilitante de autoafectarse y afectar. Entradas de salud lejos del equilibrio pasivo.


inscripción medicinayarte@hotmail.com 





viernes, 27 de febrero de 2015

DIFERENCIA FARMACOLOGICA           TECNICAS DE SI 
LA POESIA CURA                                                                                    POETIZAR- ANTICIPAR
                                                                                                                    "IMITAR SUEÑOS"


jueves, 12 de febrero de 2015

BUTOH MEDICINAL

BUTOH MEDICINAL
la máquina abstracta surge cuando menos se la espera, en el transcurso de un adormecimiento, de un estado crepuscular, de una alucinación, de un divertido experimento de física…
Mil Mesetas. Año cero. Rostridad

miércoles, 11 de febrero de 2015


LO MEDICINAL DE DESHACER Y TRANSFORMAR AQUELLO EN ESTO Y ESTO. MUCHOS EN MI ROSTRO

LO MEDICINAL DE DESHACER Y TRANSFORMAR AQUELLO EN ESTO Y ESTO. MUCHOS EN MI ROSTRO
"Ya no miro a los ojos de la mujer que tengo en mis brazos, los atravieso a nado, cabeza, brazos y piernas en su integridad, y veo que tras las órbitas de esos ojos se extiende un mundo inexplorado, mundo de las cosas futuras, y que ese mundo carece de toda lógica (...). He roto la pared (...), mis ojos ya no sirven para nada, pues sólo me remiten la imagen de lo conocido. La totalidad de mi cuerpo debe devenir rayo perpetuo de luz, moviéndose a una velocidad cada vez mayor, sin respiro, sin retorno, sin debilidad (...). Sello, pues, mis oídos, mis ojos, mis labios" CsO. Sí, el rostro tiene un gran futuro, a condición de que sea destraido, deshecho. En camino hacia lo asignificante, hacia lo asubjetivo.
Del sistema cuerpo-cabeza al sistema rostro no hay evolución, estadios genéticos.
Ni posiciones fenomenológicas. Ni integraciones de objetos parciales, con organizaciones estructurales o estructurantes. Tampoco referencia a un sujeto que ya estaría presente, o que se vería abocado a estarlo, sin pasar por esa máquina específica de rostridad. En la literatura del rostro, el texto de Sartre sobre la mirada y el de Lacan sobre el espejo cometen el error de remitir a una forma de subjetividad, de humanidad reflejada en un campo fenomenològico, o escindida en un campo estructural..
Año cero - Rostridad" (Henry Miller / Deleuze- Guattari)



lunes, 9 de febrero de 2015

LO MEDICINAL DE RESTITUIR EL USO.

Las sociedades primitivas, rechazan, conjurándola, la puesta en marcha de una sustancia significante; su política es la de una práctica grupal de las conjunciones semióticas. Se trata allí de una suerte de rizoma pragmático, pero de un rizoma que busca contener, dominar las fugas desterritorializantes.
El grupo agencia las semióticas, no interpreta, experimenta.
Los agenciamientos pragmáticos son maquínicos; no dependen de leyes universales; están sujetos a mutaciones históricas.
La localización no depende de análisis teóricos, sino de una composición de sistemas de intensidades.

Se interroga a las composiciones semióticas pragmáticas de los agenciamientos de enunciación para descubrir allí los efectos paralizantes de redundancias significativas. Guattari. Líneas de fuga. Por otro mundo de posibles



jueves, 15 de enero de 2015

LOS SEIS MINUTOS MÁS BELLOS DE LA HISTORIA DEL CINE

LOS SEIS MINUTOS MÁS BELLOS DE LA HISTORIA DEL CINE

Sancho Panza entra en un cine de una ciudad de provincia.
Viene buscando a Don Quijote y lo encuentra: está sentado aparte y mira fijamente la pantalla. La sala está casi llena, la galería -que es una especie de gallinero- está completamente ocupada por niños ruidosos. Después de algunos intentos inútiles de alcanzar a Don Quijote, Sancho se sienta de mala gana en la platea, junto a una niña (¿Dulcinea?) que le ofrece un chupetín. La proyección está empezada, es una película de época, sobre la pantalla corren caballeros armados, de pronto aparece una mujer en peligro. Inmediatamente Don Quijote se pone de pie, desenvaina su espada, se precipita contra la pantalla y sus sablazos empiezan a lacerar la tela.
Sobre la pantalla todavía aparecen la mujer y los caballeros, pero el rasgón negro abierto por la espada de Don Quijote se extiende cada vez más, devora implacablemente las imágenes. Al final, de la pantalla ya no queda casi nada, se ve sólo la estructura de madera que la sostenía. El público indignado abandona la sala, pero en el gallinero los niños no paran de animar fanáticamente a Don Quijote. Sólo la niña en platea lo mira con desaprobación.
¿Qué debemos hacer con nuestras imaginaciones? Amarlas, creerlas a tal punto de tener que destruir, falsificar (este es quizás, el sentido del cine de Orson Welles). Pero cuando, al final, ellas se revelan vacías, incumplidas, cuando muestran la nada de la que están hechas, solamente entonces pagar el precio de su verdad, entender que Dulcinea -a quien hemos salvado- no puede amarnos.


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viernes, 9 de enero de 2015

SOY UNA BESTIA, UN NEGRO

SOY UNA BESTIA, UN NEGRO



Edipo florece además en los grupos sometidos, allí donde un orden establecido está catexizado en sus mismas formas represivas.
 Y no son las formas del grupo sometido las que dependen de proyecciones e identificaciones edípicas, sino todo lo contrario: son las aplicaciones edípicas las que dependen de las determinaciones del grupo sometido como conjunto de partida, y de su catexis libidinal (desde los trece años he trabajado, elevarse en la escala social, la promoción, formar parte de los explotadores...).

las catexis inconscientes se realizan según posiciones de deseo y usos de síntesis, muy diferentes de los intereses del sujeto que desea individual o colectivo. Estas pueden asegurar la sumisión general a una clase dominante, haciendo pasar cortes y segregaciones a un campo social en tanto que catexizado precisamente por el deseo y no por los intereses. Una forma de producción o de reproducción social, con sus mecanismos económicos o financieros, sus formaciones políticas, etc., puede ser deseada como tal, totalmente o en parte, independientemente del interés del sujeto que desea. No es por metáfora, incluso por metáfora paterna, que Hitler ponía en tensión a los fascistas.

es, pues, el objetivo del esquizoanálisis: analizar la naturaleza específica de las catexis libidinales de lo económico y lo político; y con ello mostrar que el deseo puede verse determinado a desear su propia represión en el sujeto que desea (de ahí el papel de la pulsión de muerte en el ramal del deseo y de lo social). Todo ello ocurre, no en la ideología, sino mucho más por debajo. Una catexis inconsciente de tipo fascista, o reaccionario, puede coexistir con la catexis consciente revolucionaria. A la inversa, puede ocurrir (raramente) que una catexis revolucionaria, al nivel del deseo, coexista con una catexis reaccionaria de acuerdo con un interés consciente. De cualquier modo, las catexis conscientes e inconscientes no son del mismo tipo, incluso cuando coinciden y se superponen. Definíamos la catexis inconsciente reaccionaria como adecuada al interés de la clase dominante, pero procediendo por su cuenta, en términos de deseo, por el uso segregativo de las síntesis conjuntivas de las que Edipo resulta: soy de raza superior. La catexis revolucionaria inconsciente es tal que el deseo, aun en su propio modo, recorta el interés de las clases dominadas, explotadas, y hace correr flujos capaces a la vez de todas las segregaciones y sus aplicaciones edípicas, capaces de alucinar la historia, delirar las razas y abrazar los continentes. No, no soy de los vuestros, soy el exterior y el desterritorializado, «soy de raza inferior desde toda la eternidad... soy una bestia, un negro».


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